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UNE-EN 1317-1 “Sistemas de contención para carreteras. Terminología y criterios generales para los métodos de ensayo”

UNE-EN 1317-2 Sistemas de contención para carreteras. Clases de comportamiento, criterios de aceptación para el ensayo de choque y métodos de ensayo para barreras de seguridad

UNE-EN 1317-3 Sistemas de contención para carreteras. Clases de comportamiento, criterios de aceptación para el ensayo de choque y métodos de ensayo para atenuadores de impactos

UNE-EN 1317-4 “Sistemas de contención para carreteras. Clases de comportamiento, criterios de aceptación para el ensayo de choque y métodos de ensayo para terminales y transiciones de barreras de seguridad

UNE-EN 1317-5:2008+A2:2012 “Sistemas de contención para carreteras. Requisitos de producto y evaluación de la conformidad para sistemas de contención de vehículos

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Fuente: Simeprovi

Características de producto

Los componentes de la barrera metálica se fabrican a partir de bobina de acero laminada en caliente, mediante un proceso de conformación en frío y una posterior galvanización en caliente para garantizar su resistencia a la corrosión. Una de las principales ventajas de la barrera metálica respecto de otros sistemas de contención es su capacidad de adaptación a cualquier situación que se dé en el tramo de carretera donde vaya a ser instalada. Los elementos de la barrera permiten a ésta adoptar distintas disposiciones, en función del tipo de elemento que se emplee y de la forma en que se combinen. Las principales características del sistema son la reducción de la gravedad de los accidentes, su mínimo coste y su máxima rentabilidad.

Reducción de la gravedad de los accidentes

La finalidad de la barrera metálica es reducir la gravedad de los accidentes por salida incontrolada de la calzada. De esta forma se consigue:

  • Disminuir el número de muertes.
  • Atenuar la importancia de las lesiones.
  • Limitar los daños materiales en el vehículo y a terceros, con un ahorro considerable en concepto de indemnizaciones por siniestralidad.

En el caso de producirse un accidente de las características señaladas, sus consecuencias se limitan a desperfectos en la barrera, minimizándose los daños al vehículo y a sus ocupantes.

Esto se logra mediante una absorción controlada de la energía del impacto, gracias a la deformabilidad del sistema, que se traduce en:

  • Contención garantizada: protege del impacto contra obstáculo, caída por desnivel o invasión de vía adyacente.
  • Suave deceleración: evita a los ocupantes sacudidas violentas que pueden causar graves lesiones.
  • Redireccionamiento óptimo: reconduce la trayectoria del vehículo, e impide que rebote y retorne incontrolado a la calzada poniendo en peligro a otros usuarios.

La preocupación de los fabricantes de barreras metálicas es conseguir que las carreteras sean más seguras para todos sus usuarios, incluyendo los más vulnerables.

En este sentido, se ha trabajado en el diseño y normalización de sistemas que mejoran el comportamiento de la barrera en caso de choque de ocupantes de vehículos de dos ruedas.

Mínimo coste

El coste de la barrera metálica es inferior al 1% del total de la infraestructura correspondiente. Cuesta lo mismo construir 100 km de carretera sin proteger que 99 km protegidos con este sistema¿Qué es preferible? La respuesta es evidente si consideramos que la reducida inversión en barreras metálicas que es preciso acometer es notablemente inferior al elevadísimo coste social de los accidentes por salida de calzada en España. Por otra parte, la barrera metálica resulta entre dos y tres veces más económica que cualquier otro sistema alternativo. De la misma manera que no compraríamos un automóvil sin cinturón de seguridad por ahorrar dinero, tampoco debemos prescindir en nuestras carreteras de los sistemas deformables de contención.

Máxima rentabilidad

A las barreras de carretera, según la Federal Highway Administration (FHWA) norteamericana, les corresponde una relación Beneficio/Coste entre el 700% y el 1400%. Varios estudios efectuados establecen el período de amortización en menos de 8 meses, teniendo en cuenta, por un lado, el coste del sistema, y por otro, el ahorro de los costes sociales por accidentes. La utilización de acero galvanizado, así como el riguroso procedimiento de control de calidad aplicado tanto a los materiales como al proceso de fabricación, aseguran una larga durabilidad a las barreras metálicas.